El Índice de Felicidad Nacional Bruta (FNB) fue introducido en Bután en la década de 1970 por el cuarto rey, Jigme Singye Wangchuck. Su idea era que el verdadero desarrollo de un país no se puede medir únicamente con indicadores económicos. Mucho más importante es la felicidad, la salud y la conexión cultural de su gente, así como su convivencia en armonía con la naturaleza. Bután se convirtió en el primer país del mundo en reconocer oficialmente la felicidad como un objetivo nacional. El FNB incorpora cuatro principios fundamentales: desarrollo sostenible, preservación cultural, protección del medio ambiente y buena gobernanza. Se utilizan nueve indicadores para medir la felicidad, entre ellos el bienestar psicológico, la salud, la educación, el uso del tiempo, la ecología y la vitalidad social.
Durante mucho tiempo, Bután fue un país cerrado. El turismo se abrió en 1974 y, desde el principio, las autoridades buscaron limitar el flujo de viajeros. Se introdujo un sistema de "alto valor, bajo volumen": los turistas deben pagar una tarifa fija, con un promedio de entre 200 y 250 dólares por día. Esta tarifa cubre alojamiento, comida, transporte y servicios de guía. Este enfoque permite al gobierno controlar el número de turistas y, al mismo tiempo, apoyar la economía sin degradar la naturaleza ni la cultura. El FNB influye directamente en la política turística. Por ejemplo, el gobierno limita la construcción de grandes hoteles para preservar el carácter tradicional de pueblos y aldeas. La publicidad masiva está prohibida y la televisión no se introdujo hasta 1999. Todo esto contribuye a la preservación del ambiente único de Bután, donde los viajeros experimentan armonía con la naturaleza y la cultura. Según las encuestas, más del 90 % de los butaneses se consideran felices. La esperanza de vida promedio en el país ha aumentado de 43 años en la década de 1970 a más de 70 años en la actualidad. Las tasas de alfabetización también han aumentado significativamente y la educación y la atención sanitaria están disponibles para todos los ciudadanos.
Hechos y cifras
– En 1972, el rey declaró por primera vez que “la felicidad es más importante que el PIB”.
– En 2008, la Constitución de Bután estableció que el Estado debe esforzarse por lograr la felicidad de su pueblo.
– El país tiene una población de aproximadamente 770.000 personas y cada pocos años se realiza una encuesta nacional sobre la felicidad.
– Más del 70 por ciento del territorio está cubierto de bosques y por ley esta cifra no puede ser inferior al 60 por ciento.
– El turismo aporta una parte importante de los ingresos, pero está estrictamente regulado.
Historias
La historia de Bután está estrechamente ligada al budismo. Numerosos monasterios y santuarios se han convertido en símbolos del camino espiritual del país. Por ejemplo, el Monasterio Taktsang Lhakhang, conocido como el "Nido del Tigre", se considera uno de los lugares más sagrados. Cuenta la leyenda que Gurú Rinpoche, quien introdujo el budismo en Bután, meditó aquí. Según la leyenda, en 2015 Bután se convirtió en el primer país del mundo en adoptar completamente la agricultura ecológica. Esta decisión refleja la filosofía del FNB: cuidar la salud humana y el medio ambiente es más importante que las ganancias a corto plazo.
Lugares turísticos relacionados
– Taktsang Lhakhang (Nido del Tigre) es un monasterio situado en un acantilado a una altitud de más de 3000 metros, un símbolo de espiritualidad y felicidad.
– Timbu es la capital de Bután, donde los visitantes pueden visitar la Biblioteca Nacional, el Museo Textil y ver cómo la tradición se entrelaza con la modernidad.
– Punakha Dzong es uno de los monasterios-fortaleza más bellos, donde se celebran importantes ceremonias estatales.
– El valle de Paro es una región pintoresca con templos, pueblos y terrazas de arroz donde los viajeros pueden experimentar la armonía con la naturaleza.
– El Festival Tsechu es una celebración colorida con danzas de máscaras que refleja la riqueza cultural del país.
Bután es más que un simple destino turístico; es una experiencia única. Aquí, los visitantes descubren una filosofía de vida diferente, donde la felicidad y la armonía se valoran por encima de la riqueza material. El Índice de Felicidad Nacional Bruta se ha convertido en la seña de identidad del país, convirtiendo a Bután en un lugar verdaderamente especial en el mapa mundial.


