En las montañas donde las nubes tocan el suelo,
Donde el viento susurra antiguas leyendas,
La luz del lago yace como un sueño en la distancia,
En los brazos de las rocas y el resplandor eterno.
Su agua es como un espejo del cielo,
En ella flotan las nubes, cambiando de forma,
Y cada mirada hacia ese bosque azul claro
Nos lleva a un mundo de secretos, silencioso y vasto.
Aquí el tiempo se detiene en el borde,
Y el corazón late más tranquilo de lo habitual,
Como si el Señor mismo guardara el arroyo
Aguas que brillan principalmente en el crepúsculo.
Kezenoy-Am, tu luz y profundidad
Tejen eternidad y libertad en el alma,
Y yo, como un viajero, te bebo hasta el fondo.
Regresar de nuevo al amanecer en la montaña.

