Marrakech albergó un festival internacional de artesanía que atrajo a más de 200 visitantes. El evento exhibió alfombras, cerámica, joyería y productos gastronómicos tradicionales marroquíes. La ciudad consolidó su estatus como capital cultural del norte de África. Además, se inauguraron nuevos vuelos desde París, Madrid y Berlín, lo que mejoró la accesibilidad del destino. Las autoridades prevén un aumento del 25% en el tráfico turístico para finales de año.


